domingo, 12 de julio de 2009

SE NOS VIENEN TIEMPOS OSCUROS

Informativo Virtual Nº 514CODECI-CN
Sabado, 11 de julio de 2009
LIMA NORTE PERU
"Efectivamente el cambio, de gabinete ("cambiar algo para que nada cambie"), solo le servirá a Alan para seguir haciendo lo que le da la gana".DATO:
  • El gatopardismo o lo lampedusiano es en ciencias políticas el "cambiar algo para que nada cambie", paradoja expuesta en la novela El gatopardo, del escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957). La cita original expresa la siguiente contradicción aparente:
    "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".
    "¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado".
    "…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está".
    Desde entonces, en ciencias políticas se suele llamar gatopardista o lampedusiano al político, reformista o revolucionario que cede o reforma una parte de las estructuras para conservar el todo sin que nada cambie realmente.


Escribía Carlos Urrutia, “El fin del gabinete Simon tiene por finalidad que la presión por la creciente protesta social, que hace temblar al gobierno y caer diez puntos la aprobación del presidente permita al gobierno mantener sus políticas neoliberales, sus tratos atentos al gran capital y su extremo cuidado en que no se inviertan los recursos públicos en mejorar las condiciones de vida de los peruanos”.Como lo subraya Don Carlos Urrutia "Efectivamente el cambio de gabinete solo le servirá a Alan para seguir haciendo lo que le da la gana, solo son cambios para que Bagua sea sólo un mal recuerdo, que mandar a Rómulo León Alegría preso a su casa sea sólo un pecado venial". Sin embargo, nadie imaginó que pudiera ser Premier el actual presidente del Congreso Velásquez Quesquén, un corrupto que se hizo 'famoso' cuando lo fotografiaron dormido en una banca en Sao Paulo después de una maldita juerga pagada con viáticos del congreso de la República.
Una estupidez de Alan, que entra mal a sus dos últimos años de gobierno que no tiene por qué e llamarnos la atención tratándose de nuestro paranoico presidente..
ADJUNTAMOS NOTA PERIODISTICA POR SU ALTO CONTENIDO REFLEXIVO Y PARA SU DIFUSION.
SE NOS VIENEN TIEMPOS OSCUROS
César Hildebrandt.
Diario La primera.
11 de julio del 2009.
El anuncio de Caretas se ha cumplido. Tenemos un jefe de gabinete que puede considerarse de choque.
Si Yehude Simon era el del diálogo falsete, las actas de tinta que se hacía invisible a las dos semanas y las promesas hechas para romperse, Javier Velásquez Quesquén será el perfecto búfalo al servicio de la única causa que un cerebro como el suyo puede captar: la antropomórfica causa de Alan García.
Reconforta que el doctor García haya optado por la transparencia. Qué independientes ni qué ocho cuartos. ¡A apostar por el servicio doméstico!
Velásquez Quesquén, que dice teníamos cuando quiere decir temíamos y persiste en decir teníamos cuando quiso decir teníamos, es uno de esos apristas que Haya de la Torre habría ocultado, de pura vergüenza, en el trastero.
Y es que Velásquez Quesquén da vergüenza. No sólo es su ignorancia moldeada a la sombra de los algarrobos cosa que sería relativamente fácil de atenuar y pasar por alto-. No es tampoco su matonería intrínseca, su vocación por la trampa, su gusto por el enjuague.
Lo más desagradable de Velásquez Quesquén es, en realidad, su alanismo sin tregua, ese fanatismo privado y cánido con perdón de Rin Tin Tin- que lo conduce a gritar como energúmeno cada vez que alguien menciona las palabras robo, latrocinio, Frontón, fideicomiso, tren.
Velásquez Quesquén es un peón sin escrúpulos del despacho presidencial. Y ahora lo premian con algo que lo convierte en comandante en jefe del área de servicios. Nadie en Chiclayo imaginó que llegaría tan lejos.
¿Qué nos quiere decir el doctor García con el nombramiento de Velásquez Quesquén?
Que las cosas siempre pueden empeorar. Que, además, se vienen tiempos confrontacionales. Que el gobierno recuperará la autoridad a punta de dureza. Que las mesas de diálogo pasan a la cuarentena. Y que la bufalización del gabinete es el anuncio de que la campaña electoral para el 2011 será, desde el gobierno, una de las más sucias de los últimos tiempos. García quiere cumplir esa promesa de que no podrá imponer a un candidato pero que sí puede impedir que la gente vote por alguien que no pertenezca al sistema.
Que se diga que Rafael Rey va a Defensa ya es de por sí una humorada digna del mejor Ugo Tognazzi. Y que un vocero de Yanacocha sea mencionado como posible ministro de Energía y Minas da una idea del descaro al que vamos llegando. Lo único que me falta oír a la hora en que escribo estas líneas es que Marcelo Odebrecht, nacionalizado como Baruch Ivcher, irá a Sedapal y que la mecánica del folclore so montará en el ministerio de la Mujer.
En todo caso, lo que está a estas alturas confirmado ya es suficiente: el impresentable Velásquez Quesquén será primer ministro. La respuesta alanista a su caída en las encuestas y al naufragio del gabinete Simon es mano dura, sectarismo y adulación. Con Velásquez Quesquén todo eso está garantizado. Aparte, claro está, de mano libre para el ingreso de apristas a la administración pública y de manejos mafiosos en relación a la prensa. Tiempos oscuros los que se vienen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario