lunes, 6 de octubre de 2014

A PROPÓSITO DEL QUE “ROBA PERO HACE OBRA” O DEL TRIUNFO DE ALCALDES CON PRONTUARIO

UN ARTICULO QUE RECOMENDAMOS POR SU ALTO CONTENIDO  REFLEXIVO
LA POLÍTICA COMO ACTIVIDAD COMERCIAL
Por Juan Sheput
La política en el Perú se ha vuelto una actividad comercial, en algunos casos lindante con lo delictivo en la cual el afán de servicio es lo último en que se piensa ya que lo que prolifera en el espectro, de izquierda a derecha, es simplemente la captura del presupuesto público, es decir en el botín.
Hace un par de semanas, invitado por el Instituto Republicano Internacional (IRI) estuve en Panamá donde tuve la oportunidad de escuchar al politólogo Patricio Navia, chileno, quien señalaba, contrariamente a lo que habían señalado expositores venezolanos, que no se puede entender todo lo que hace Nicolás Maduro como malo pues si este tiene un alto porcentaje de la  población que lo apoya es porque algo está haciendo en favor de un determinado sector social. Algo similar ya había dicho antes, en su columna de La República, otro destacado politólogo, Steven Levitsky, en el sentido de la comprensión por sectores sociales que se sienten  beneficiados por determinadas acciones de algunos políticos. Descalificar a estos votantes por ese hecho demostraría el pobre nivel al que pueden llegar algunos comentaristas en el país.
Si bien es cierto en Lima estamos viviendo la más lamentable de las últimas campañas electorales, las elecciones en provincias pueden dar algunos resultados sorprendentes. Uno de ellos es el triunfo en primera vuelta de Gregorio Santos o triunfos de otras posturas radicales en otros lugares del país. Ello no debe significar la descalificación de sus electores, sino tratar de entender lo poco que comprendemos a nuestros hermanos del interior del país. En lugar de tratar de “tarados” o ignorantes a quiénes votan por posiciones mal llamadas radicales deberíamos preguntarnos el por qué lo hacen ¿Acaso estamos entendiendo su postura a favor de la protección ambiental, la protección de páramos o el respeto por zonas de reserva natural? No, la política en el Perú se ha vuelto una actividad comercial, en algunos casos lindante con lo delictivo en la cual el afán de servicio es lo último en que se piensa ya que lo que prolifera en el espectro, de izquierda a derecha, es simplemente la captura del presupuesto público, es decir en el botín.
El crimen de unos comuneros ashaninkas en manos de la delincuencia organizada no ha significado un despliegue mediático de los funcionarios responsables que ayude a movilizar su captura. Ni la ministra de la mujer y poblaciones vulnerables ni el ministro del interior se han sentido conmovidos por un crimen que demuestra lo lejos que están algunos compatriotas del Estado inclusivo que pregona el presidente Ollanta Humala. No nos sorprende, eso no les da cámaras, y ya sabemos del sentido protagónico que mueve a estos funcionarios.
En lugar de descalificar a quiénes firman por el Movadef para que se convierta en partido, o en quiénes votan por las mal llamadas opciones radicales deberíamos pensar inteligentemente qué podemos hacer para atraer a esos compatriotas y tratar de comprender que si existen ese tipo de votantes es porque insistimos en posiciones que lo único que están haciendo es generar mayor desigualdad. Si hay permisividad con la corrupción y el “no importa que robe con tal que haga obra” es un dicho aceptado por una estimable mayoría  pues estamos en graves problemas como sociedad. Y ello es culpa de querer hacernos creer que el modelo es sólo económico y no social y que la política, repito, se circunscribe a lo comercial. De seguir así que no nos sorprenda que la situación empeore. Si eso sucede, como dice el romance español, “que no se queje el cadáver de los gusanos, pues él los ha creado”.

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